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Orientación en bici.

 

Carrera parda.

 

El lunes, 15, no fué una buena elección para convocar a un personal que estaba para que lo echasen al canal, después de varias noches de fiesta, con concierto incluido la última de ellas. Menos de la mitad de los previstos participaron en una carrera larga, más de lo que hubiéramos deseado, a pesar del fuerte aire de suroreste que aliviaba el calor del mediodía, pero los que lo hicieron, parece que disfrutaron bastante y, salvo alguna excepción, todos coincidieron en que se debería repetir más a menudo.

A las 9:30 estábamos allí todos los cazadores de balizas con alguna que otra cara que venía de la noche mas oscura. Y a las 9:50, salía la primera pareja, con intervalos de 10 minutos entre ellas para darse tiempo a encontrar los faroles sin ser vistos por los demás. La mayoría con edades entre 14 y 16 años, antes no habían estudiado con detenimiento un mapa de cotas, pero no tuvieron dificultad en su interpretación con las pocas explicaciones con que les iniciábamos en el tema.

Adolfo explicando mapa

Mariano y Julián interpretando mapa

Baliza 2

 Nosotros, los que pusimos las balizas hicimos el recorrido a modo de bici escoba, acompañando siempre al último, de manera que íbamos recogiendo las balizas a medida que las iban encontrando, lo que nos dió la oportunidad de comprobar el nivel de dificultad que habíamos elegido, que, a nuestro entender y a pesar de la distancia entre balizas, y la excesiva longitud del recorrido (alrededor de 25 km), fue el apropiado.

Sí es verdad que la enorme separación entre las balizas inducía a pensar que, a medio camino entre una y otra, nos habíamos perdido ó habíamos elegido la dirección incorrecta y es que una vez equivocada la elección, el error nos podía costar hasta kilómetros, si no mirábamos el mapa y lo reinterpretábamos correctamente . El encuentro con la siguiente baliza, nos confirmaba la elección correcta y nos animaba a la búsqueda de la próxima. Ese es un riesgo que hay que correr cuando la carrera es en bici. Además, esto ocurría porque los participantes eran más proclives a ir corriendo a ciegas, guiados por su intuición y por el conocimiento del lugar, que por la correcta orientación y el estudio de las curvas de nivel y del trazado de caminos del mapa, que, al fin y al cabo, era la piedra angular de la carrera y la clave de esta disciplina. 

Por supuesto que no fue necesaria la brújula y la secuencia era la más cómoda para encontrar los faroles, con una media de pendiente cero y los elementos de referencia, la sierra al norte y los grandes cerros, arroyos, casas y caminos bien visibles, no podían hacer más fácil la interpretación del plano. No obstante, todavía hubo dificultades, por ejemplo, para encontrar la baliza del enorme bidón de barro que había en el olivar de Jose Enrique. A pesar de que lo repetimos una y mil veces en la salida (y luego también), los participantes (sobre todo los más jóvenes) miraban más bien poco el mapa y eso les provocaba tener que rectificar con el consiguiente aumento de cansancio físico. 

Baliza 3


  Acceso a Baliza 3


Baliza 4

Por supuesto, no todos acusaron los mismos errores, ó, por lo menos, no en la misma medida. El ejemplo más claro lo pusieron la pareja de Alejandro y Ferrán que, aunque se llegaron a separar cometiendo un error grande, prescindiendo del trabajo en equipo, desde el principio supieron interpretar con claridad el mapa y se dirigieron con implacable precisión a la localización de las balizas. Ferrán, que se quedó sin el mapa tras las separación, fue alcanzado por el grueso del pelotón que avanzaba con demasiadas quejas a pesar de que Ismael y Mariano dieron buenas muestras de disciplina y se entregaron a la búsqueda casi sin descanso (hay que felicitarles).  Si no, que se lo digan a Mariano cuando rastreó el grupo de eucaliptos del arroyo del Regio hasta que encontró la baliza bien oculta detrás de un tocón.

Mariano en Baliza 7

Ismael en Baliza 10

Ferrán es alcanzado en Baliza 13

A la mayoría, nos dio tiempo a un bañito reparador y a un repostaje de agua que nos devolvió el ánimo a mitad de carrera, con "arrepentimiento" incluido.


Respostando

Refrescándonos

Adolfo recogiendo Baliza 11

Pero Alejandro ya estaba demasiado lejos para que lo alcancase el resto y fue el primero en finalizar con una hora de ventaja respecto de los demás, demostrando su capacidad, amén de su superioridad con los pedales y de las ventajas que su edad y el conocimiento del terreno le beneficiaron. Encontró todas las balizas (la mitad de ellas, él solo), dejando bien claro que todas eran localizables, con mayor ó menor dificultad y que la prueba era perfectamente apta para todos. 

Las escuelas de La Nava fueron el último hito, después de un penúltimo traguito de una agua milagrosa, en la poza estratégicamente elegida.

Mariano lee el mapa en movimiento

Ángel recogiendo Baliza 13


Alejandro ganador de la carrera

Aunque trataremos de enmendar los fallos de esta carrera, propondremos otra en otoño, con alguna variación en cuanto a la técnica a desarrollar, a elegir entre la de "elección de la mejor secuencia" ó el "recorrido noruego", para aprovechar al máximo una pequeña porción de terreno y provocar el cruce y el divertimento de los participantes. 

Esperamos que los socios participen en mayor medida, no solo en la organización sino también en la propia carrera. El resto (los no socios) tienen las puertas abiertas y podrán participar siempre que quieran. Os tendremos informados aquí, en la web, así como en el resto de medios que se interesan por lo que hacemos.

Cabeza del Buey a 17 de agosto.

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