Sección Montañismo y escalada / Orientación
 

   
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 Rutas "Sección Montañismo y escalada / Orientación"

 

Repetidor de Peñalsordo. 10 Septiembre 2006     (La Vara Partía)


 

Fijamos la nueva ruta en dirección Peñalsordo, sin saber con exactitud, cual iba a ser nuestro punto de partida. Con lo cual nos fuimos a la carretera de Capilla para ver el pueblo desde una buena perspectiva y así ubicar el sitio de ascenso.

Preguntamos ya en el pueblo a un hombre algo mayor para asegurarnos de que estábamos en el  lugar adecuado para el inicio de aquella subida.

Desde nuestra posición (que era ya a las afueras de la población) se divisaban varios corralones a diferentes alturas, que a izquierda y derecha albergaban algunos ejemplares de cerdo común, enfrascados  en su menester de “hozar” ruidosamente, en los cebaderos que tenían para tal fin.

La tarde era algo nubosa, pero con alta temperatura dada la temprana hora de partida que rondaría entre las 17,30 y las 18 horas, del mes de Septiembre. La expedición compuesta de los habituales miembros, Mariano, Ángel, Manoli y Mari Mar , incondicionales ya de la “vara partía”, como denominamos cariñosamente al grupo.

Pasados unos metros, entre los corrales anteriormente mencionados, nos sorprendió un camino de un desnivel bastante pronunciado, pero que  para  nuestro regocijo se hallaba totalmente asfaltado. La subida, aunque fatigosa y con algunas curvas, resultó bastante divertida, ya que Mariano y Ángel “prometieron” volver algún día  y desafiar aquella empinada pendiente, subidos a lomos de sus monturas de metal.

 Durante el trayecto, nos parábamos a ver el Cerro del Pez, el Castillo de Capilla y el paisaje de pinos y eucaliptos, que desde aquella posición en la subida, se contemplaba ya como una magnífica postal.

 

Culminado ya el ascenso nos sorprendió la suave brisa que se gozaba en esa altura y unas magníficas vistas que respiraban tanta plenitud y calma, que sólo el ruido del viento y nuestra presencia  se atrevían a interrumpir.

El pantano, insinuante, majestuoso....... tan enorme que se perdía de vista, las casitas blancas y apiñadas  de Peñalsordo ....... al abrigo de aquella Sierra, madre incondicional que acunaba en silencio aquel entorno tan paradisíaco.

 

Algunas nubes se entrelazaban entre si, empañando el cielo con amenaza de tormenta, mientras tomábamos un descanso y hablábamos de la vistas tan espectaculares de aquel sitio.

Traviesas de la vía a modo de bancos y de mirador componían el natural mobiliario dónde Mariano se encargó de repartirnos un pequeño tentempié  que nos supo a gloria en aquel paraje.

 Al terminar mientras charlábamos continuamos nuestra ruta hasta el repetidor, que es el punto más álgido de la montaña, desde dónde observamos, prismáticos en mano, el vuelo de un par de ejemplares de buitres, que se dibujaban demasiado lejos en la lontananza.

 Por el camino y gracias a Mariano descubrimos un hermoso espécimen de araña, que había tejido su tela desde unas ramas a una  roca  y que era de unas dimensiones considerables. A Mari Mar le costó acercarse porque les tiene pánico, pero no pudimos por menos, que pararnos un rato a recrearnos  en aquel trabajo de artesanía y en su autora, y por supuesto a inmortalizarlo con la cámara de Manoli.

Caía ya la tarde y aunque hubiéramos querido seguir allí por más tiempo, el reloj, nos marcaba  intransigente la hora de la vuelta a casa. El descenso fue más fácil y refrescante y mientras oscurecía poco a poco llegamos a Peñalsordo. A medida que nos acercábamos al coche veíamos  algunos vecinos de la localidad que nos miraban extrañados, les deseamos las buenas noches y  entre risas y chacota nos despedimos de aquel cerro que nos había regalado una tarde tan genial.