Sección Montañismo y escalada / Orientación
 

   
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RUTA:  ZARZA CAPILLA – LAS POYATAS

Longitud: 17 km
RUTA
:Media en su primer tramo y alta en los 3 últimos km.
Dificultad:
Media.
Tipo de ruta:
Lineal
Descargar: Mapa de la ruta >>  
DESCRIPCIÓN:
Reunidos en Cabeza del Buey, salimos desde la Plaza de la Fuente, en dirección a la parroquia de Ntra. Sra. de Armentera, tomando, desde allí, la salida hacia Córdoba. A la altura del cruce con la carretera de circunvalación, por la parte de debajo de la misma, comienza la pista que va hacia Zarza Capilla. Una vez en ella y después de los primeros 1000 metros aprox., nos desviamos, en un cruce donde hay una vaquería, a la derecha, continuando todo recto hasta llegar a cruzar el Arroyo del Buey. Más adelante cruzaremos la vía del tren. A nuestra izquierda se encuentra una pequeña colonia de Buitres Leonados. Podemos ver, incluso si hay suerte, cigüeñas negras y otras aves interesantes, al encontrarnos en una ZEPA (Zona de Especial Protección de Aves) como es La Serena.
Comenzamos a ascender pero antes, no podemos dejar de sentirnos atraídos por la belleza de las ruinas de la antigua estación de RENFE de “Las Cabras”, con el túnel del mismo nombre, que empieza a ser engullida por un paisaje de cerros empinados. Por un momento se transforma en un encajonado valle pero, más adelante, se abrirá en la Vega del Durazno que, desde nuestra posición, sólo llegaremos a barruntar ya que seguiremos recto, sin desviarnos del camino principal, en dirección al puerto de la izquierda. Sin tomar los diferentes cruces que nos encontraremos (dos a la derecha y uno a la izquierda), también a nuestra izquierda, llegaremos a estar cerca de una colonia de buitres leonados. Ésta es algo más grande que la anterior: podemos encontrar hasta 30 parejas de buitres además de águilas perdiceras, cigüeñas negras, alimoches..., también hay restos de pinturas rupestres, representación de bosque y matorral mediterráneo y repoblaciones de pinos donde viven perfectamente adaptados ciervos y jabalíes con que podemos llegar a tropezarnos. La altura máxima del lugar es 828 m.
A la derecha, el imponente cerro, llamado “Mala Monea” nos invita a visitarlo otro día, seguros de que oculta alguna sorpresa en su interior, tal y como cuentan los más ancianos. Continuamos nuestro camino y comenzamos un descenso hasta llegar a otro cruce donde escogeremos la alternativa izquierda. Pasaremos por dos fuentes con aguas muy ricas y ferruginosas (son potables); nos encontramos en las Huertas de la Nava de Zarza. En este lugar existen también vestigios de pinturas rupestres muy características, en la Cueva de los Perros o Bercialejos.
Seguimos nuestro camino, pasando entre olivares y pinos hasta enlazar con una pista forestal que seguiremos hacia la derecha. A partir de ahora nos encontraremos con varias bifurcaciones: el ancho de la pista que debemos seguir, mayor al del resto que no son sino caminos secundarios y accesos a fincas, nos ayudará a no equivocarnos. Atravesaremos el Arroyo de la Posada de Gil donde el camino hace una especie de pequeño puente protegido con vallas y continuaremos luego, en dirección paralela a la sierra de nuestra izquierda, orientados hacia Peñalsordo. Cuando desde nuestra posición, mirando a nuestra derecha, veamos dos senos de casi similar altura (algo más de 500 metros), a nuestra izquierda encontraremos un camino que toma dirección perpendicular a la sierra: es el momento de abandonar la pista e iniciar el ascenso a las Poyatas. Nos ayudará a identificarlo el hecho de que una vez en él, comprobemos que tiene al lado izquierdo olivares y al derecho una parcela llana, en ocasiones sembrada de cereal.
Subimos rectos hasta un olivar detrás de cuya casa, arriba y a la derecha, encontraremos el camino totalmente tomado por la vegetación y que nos lleva en ascensión lenta por el centro del pequeño y frondoso valle. Algo más arriba, hacia la izquierda, dejaremos ese camino para coger una antigua y preciosa senda de herradura empedrada que, entre pequeñas agrupaciones de alcornoques, cercos y chozos para animales y pequeñas pozas de agua, zigzaguea hasta la cumbre de la sierra donde está nuestro destino y desde donde disfrutaremos de unas maravillosas vistas acompañados, si tenemos suerte y la meteorología acompaña, de algún que otro audaz parapente sobrevolando nuestras cabezas.
Hemos llegado a los 856 m. de altitud.